Los largos sollozos
de los violines
del otoño
hieren mi corazón
con monótona
languidez
todo sofocante
y pálido, cuando
suena la hora,
yo me acuerdo
de los días de antes
y lloro;
y me voy
con el viento malvado
que me lleva
de acá para allá,
igual que a la
hoja muerta.
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